“Somos gigantes en potencia”

Lo manifestó José Brigante, presidente de la Cámara Argentina de la Alfalfa, en su presentación en ExpoAlfa Norte. En la ciudad de Villa Ángela, analizó los cuellos de botella y las oportunidades para transformar el potencial productivo en 1 millón de toneladas exportables.

Durante ExpoAlfa Norte, que tuvo lugar en Villa Ángela, la disertación de José Brigante, presidente de la Cámara Argentina de la Alfalfa, trazó una lectura estratégica indispensable para el futuro del sector: comprender la posición real de Argentina frente a los gigantes del comercio global para abandonar el voluntarismo y diseñar una hoja de ruta basada en datos rigurosos.

A pesar de ser el segundo productor mundial con 3,2 millones de hectáreas implantadas, Argentina proyecta exportar entre 170.000 y 180.000 toneladas de henificado, representando menos del 1,5% del comercio global. Aunque los despachos crecieron un 92% interanual, la brecha respecto a líderes como Estados Unidos (con 3,6 millones de toneladas exportadas) refleja que la capacidad agrícola primaria aún no se traduce en escala exportadora.

Mapeo de mercados: El pellet y las oportunidades regional

El análisis de la Cámara destaca la necesidad de adecuar los formatos y calidades a la demanda de cada destino:

  • Medio Oriente y el mercado del pellet: Países como Arabia Saudita y Emiratos Árabes buscan pellets económicos de bajo nivel proteico para mantenimiento animal. La industria argentina, en cambio, produce un pellet de alta gama (16% a 18% de proteína y alta densidad), cuyos costos de elaboración no compiten en ese segmento de descarte.
  • El destino natural en Sudamérica: La verdadera ventaja competitiva del pellet argentino está en mercados cercanos como Brasil, Colombia, Chile, Panamá y República Dominicana, donde la falta de producción local y los fletes por proximidad permiten colocar proteína de alta calidad a precios competitivos.
  • El factor Arabia Saudita y Brasil: Arabia Saudita es hoy el principal comprador de alfalfa argentina (~110.000 t), aunque la operación está concentrada en multinacionales. Por su parte, Brasil es un cliente clave de largo plazo impulsado por su ganadería intensiva, lo que exige garantizarle continuidad, logística eficiente y estándares homogéneos.

Los 4 cuellos de botella que limitan el negocio

Para cerrar la brecha exportadora, Brigante identificó cuatro obstáculos estructurales que afectan a la cadena:

  1. Clima y secado industrial: En zonas como el Chaco, la elevada humedad ambiente causa pérdidas de hoja en campo. Sin tecnología de secado industrial, resulta imposible estabilizar la oferta para el mercado externo.
  2. Logística y fletes: Distancias de más de 1.200 km al puerto absorben hasta el 40% de la rentabilidad, volviendo urgente la activación del ferrocarril de cargas y la hidrovía.
  3. Obsolescencia tecnológica: La falta de renovación en maquinaria de precosecha compromete la calidad del corte y amenaza con marginar a los pequeños y medianos productores.
  4. Estandarización de calidad: Es clave garantizar contratos con parámetros fijos de proteína y humedad (la regla del 15% Premium), sin justificar variaciones por inclemencias climáticas.

La solución sistémica: Integración y fuerza institucional

El modelo propuesto por la Cámara propone pasar de la fragmentación individualista a un sistema integrado:

  • Productores: Clasificar la oferta en calidades A, B y C desde el origen.
  • Industria: Aportar secaderos industriales y coordinar el momento de corte.
  • Consumo local: Elevar la dieta en tambos nacionales (que hoy promedian 20 litros/vaca/día) imitando modelos como el francés, que ajusta la ración según el precio internacional de la leche para optimizar la conversión en hasta 45 litros/vaca/día.

Un ejemplo del impacto de la cohesión sectorial fue la eliminación del 7% de retenciones a la exportación, un logro obtenido gracias a la representación unificada de las empresas procesadoras ante las autoridades nacionales.

Hoja de ruta hacia el millón de toneladas

Alcanzar la meta de 1.000.000 de toneladas exportables requiere una secuencia clara que abarca el diagnóstico regional, la priorización de inversiones, la estandarización y la logística. 

Organizados bajo una institucionalidad sólida y mesas de trabajo provinciales, el sector alfalfero argentino tiene la oportunidad histórica de transformar su potencial primario en un sistema agroindustrial predecible y competitivo a nivel mundial.

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