Con el plan de retiro voluntario impulsado por el Gobierno Nacional, la mayoría de los integrantes de este prestigioso grupo decidieron adherir a la propuesta y el espacio quedará casi sin integrantes. ¿Cómo se rearmará? “Será muy difícil poder construir así”, indicaron fuentes consultadas.

En las últimas horas se confirmó que el “Grupo Alfalfa” conformada por diversos especialistas e ingenieros agrónomos del INTA Manfredi quedó casi disuelto a raíz del retiro voluntario de al menos siete personas y ahora trabajan en la reestructuración del espacio.
Entre las personas que pusieron punto final al trabajo en el lugar se destaca la bióloga Valeria Arolfo quien coordinaba la Red Nacional de Cultivares de Alfalfa, un espacio que recolecta datos vitales sobre el comportamiento de los alfalfares en diferentes ambientes. Ahora, la red será comandada por Monica Cornacchione, del INTA Santiago del Esteros.
En lo que respecta al Grupo Alfalfa las bajas son, además de Arolfo, cuatro trabajadores que desarrollaban tareas de apoyo de campo, una trabajadora que realizaba tareas administrativas y el director del organismo.
De esta manera, quedarían Ariel Odorizzi, Antonela Scarponi, que integran el programa de mejoramiento genético y Gastón Urrets Zavalía, quien desarrolla tareas de investigación relacionadas a la tecnología en henificación.

Con este panorama complejo se abren diversos interrogantes. ¿Podrán estas personas desarrollar las tareas que venía realizando el grupo? ¿Habrá un replanteo en la forma de trabajar?
En medio de una política de ajuste y de falta de fondos para desarrollar investigaciones, esta noticia golpea y fuerte al sector porque se pierden piezas que fueron fundamentales para el desarrollo de investigaciones que derivaron en mejoras productivas.
Desde SomosAlfalfa lamentamos profundamente tener que comunicar esta noticia porque, seguramente con errores, pero con muchos aciertos aportaron al desarrollo de la alfalfa en Argentina y el mundo. Se cierra una etapa caracterizada por el avance científico, la transferencia tecnológica y el compromiso inquebrantable con el productor agropecuario.
Valeria Arolfo: Vanguardia en la genética de la alfalfa
En el ámbito forrajero, el nombre de Valeria Arolfo es sinónimo de compromiso, innovación y excelencia. Desarrollando sus actividades en la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Manfredi, se ha desempeñado como coordinadora de la Red Nacional de Alfalfa, un espacio que recolecta datos vitales sobre el comportamiento de los alfalfares en diferentes ambientes.

Su labor ha estado enfocada en el mejoramiento genético de la alfalfa, el cultivo forrajero más importante del país. Sus aportes técnicos han sido fundamentales para la agricultura de precisión; entre sus recomendaciones más destacadas se encuentra el cambio de paradigma al momento de la siembra, instando a los productores a basar sus cálculos en la cantidad de semillas viables por metro cuadrado en lugar de hacerlo simplemente por kilos por hectárea, asegurando así una mejor inversión y rendimiento a largo plazo.
Dardo Roy Fontanella: Maestro en la gestión del agua
Por su parte, el ingeniero agrónomo Dardo Roy Fontanella, hoy también anunció su acogimiento a esta propuesta poniendo el punto final a una carrera en la que dejó una huella profunda en la región pampeana y patagónica.
Como referente de la Agencia de Extensión Rural (AER) del INTA en Colonia 25 de Mayo, en la provincia de La Pampa, Fontanella ha sido un pilar fundamental en el abordaje de las temáticas productivas de las zonas bajo riego.

Su trabajo se ha centrado en evaluar alternativas para hacer el uso del agua mucho más eficiente, buscando mejorar las condiciones operativas de los productores frente a los costos energéticos. Entre sus múltiples e importantes logros institucionales se destacan: El impulso e implementación de módulos de evaluación para la gestión del riego eficiente en sistemas presurizados.
La optimización de los recursos hídricos y la energía para mejorar la rentabilidad agrícola y reducir de manera directa el impacto ambiental. La medición y el estudio de la «huella hídrica», logrando cuantificar con exactitud cuántos litros de agua se necesitan para producir un kilo de alfalfa o un mega fardo en las condiciones de la región.
Ambos profesionales han dedicado gran parte de su vida a jerarquizar al campo argentino, promoviendo sistemas de producción más eficientes, rentables y sostenibles.
Desde SomosAlfalfa agradecemos profundamente el tiempo compartido y el aporte al sector; y a la vez lamentamos que fruto de las políticas de ajustes se pierdan profesionales que aportaron mucho al crecimiento del sector.
A cada uno de ellos, les deseamos el mayor de los éxitos en esta nueva etapa personal.