¿Cómo pensar la rotación Algodón-Alfalfa?

El Ing. Agr. Néstor Gomez (INTA) analizó en ExpoAlfa Norte los beneficios de la rotación algodón-alfalfa, el impacto en la salud del suelo y el aumento de rendimiento productivo.

En el Gran Chaco argentino, la transición desde el monocultivo intensivo hacia esquemas rotacionales diversificados representa la vía más sólida para recuperar la salud edáfica y otorgar previsibilidad financiera a los establecimientos. En este contexto, la incorporación de la alfalfa en rotación estratégica con el algodón surge como una respuesta técnica frente a la degradación estructural de los suelos y al recurrente estrés hídrico regional.

Durante su análisis, el Ing. Agr. Néstor Gomez (INTA Santiago del Estero) advirtió sobre la compleja brecha hídrica y ambiental de la región:

«Santiago se caracteriza por producir unas 13.000 hectáreas con riego, en las cuales el 60% (60.000 ha) son de algodón y unas 30.000 ha de alfalfa… tenemos un balance hídrico que es negativo con una demanda evapotranspirativa de 1500 mm anuales.»

El impacto del monocultivo y la degradación edáfica

El sostenimiento del monocultivo de algodón bajo labranza tradicional acelera la oxidación microbiana de la materia orgánica y compacta los estratos subsuperficiales. Las consecuencias principales de este proceso comprenden:

  • Declinación del Carbono Orgánico Total (COT%): Suelos vírgenes que partían de niveles superiores al 1,4% sufren descensos hasta perforar el 0,7% tras años de agricultura continua.
  • Agotamiento del Fósforo Disponible (P Olsen): Caídas desde concentraciones iniciales de 45-50 ppm hasta niveles de extrema indigencia de 5 a 0 ppm.

Sobre este deterioro acumulado, Gomez señaló:

«Nuestros suelos son de baja calidad o de baja fertilidad, con muy bajo contenido de materia orgánica y fósforo… a medida que pasan los años de agricultura se produce una disminución de ese carbono, y lo mismo pasa con el fósforo.»

La alfalfa como motor de restauración y el «Efecto Alfalfa»

Gracias a su sistema radicular pivotante, capaz de explorar hasta 5 metros de profundidad, la alfalfa actúa como un agente biológico de enmienda física, química y microbiológica. Sus principales aportes incluyen la fijación simbiótica de aproximadamente 200 kg N/ha, la descompactación subsuperficial y la reactivación de la microflora.

Esto genera un notable «Efecto Alfalfa» sobre el cultivo posterior de algodón:

  • Rendimientos elevados sin fertilización: El algodón con antecesor alfalfa alcanza de forma consistente rendimientos por encima de los 4.000 kg/ha de algodón bruto, llegando a techos de 5.000 a 5.500 kg/ha sin requerir fertilización nitrogenada a la siembra.
  • Estabilidad y ventajas económicas: Los márgenes económicos al cabo de la rotación completa superan a los del monocultivo de algodón, sumando la ventaja de obtener un flujo de caja constante gracias a la comercialización de fardos durante todo el año.

Como conclusión, el especialista resume los beneficios del sistema:

«Los rendimientos que vienen posteriores a la alfalfa son más estables y seguros durante los tres o cuatro años siguientes. Y los márgenes económicos al cabo de la rotación dan mayores que el monocultivo de algodón, con la ventaja de tener venta de alfalfa todo el año.»

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