Se trata de la Zonda Dry, una innovación cordobesa. Esta herramienta fue presentada en CADAF y buscará “traer soluciones al sector” luego de un año y medio de trabajo arduo para lograr el objetivo.

La incorporación de tecnología en el proceso productivo de la alfalfa es una necesidad que se viene remarcando desde hace tiempo. Cada evento o reunión del sector es propicio para señalar esta situación, mientras productores y empresarios puntualizan la urgencia de acceder al crédito para lograrlo.
En un contexto de mercado en crecimiento y con una demanda mundial que no cede, se presentó recientemente una secadora de alfalfa diseñada para aportar soluciones concretas a una problemática histórica del rubro.
El productor Román Daghero ha transformado las urgencias operativas del campo en una solución de ingeniería tras un año y medio de trabajo conjunto con diversos profesionales y CADAF. Esta propuesta llega para resolver el cuello de botella más crítico del sector: la degradación del material por factores climáticos y el riesgo de fermentación en estiba, factores que suelen condenar un lote de calidad de exportación al mercado interno.
El valor estratégico de controlar el tiempo
Para un productor que apunta a generar material Premium o Supreme, el tiempo es el recurso más escaso. Las inclemencias climáticas impactan de lleno en la producción: el exceso de humedad impide recolectar, la sobreexposición solar afecta el color y, si el forraje se seca demasiado en el suelo, la hoja se desprende del tallo.
Ganar «una o dos horas» de trabajo, como destaca Daghero, no es una mejora marginal: es el margen que permite procesar el forraje en su punto justo de flexibilidad, evitando la rotura de la hoja. Al poder procesar mercadería con humedad excedente, el productor deja de ser un espectador del clima para convertirse en el gestor de su propia calidad.

Escalabilidad y formato modular
La inversión agroindustrial exige adaptabilidad. Zonda Dry fue concebido como un sistema modular que permite al productor configurar el equipo según su volumen de carga y el formato logístico que predomine en su operación.
En diálogo con SomosAlfalfa, Daghero destacó que la máquina está dimensionada para procesar, por módulo, 3 unidades de megafardos o 4 rollos. A su vez, explicó que los formatos se pueden combinar integrando dos módulos de cada tipo.


Eficiencia técnica sin combustión
A diferencia de las deshidratadoras industriales, este equipo es una secadora de aire seco que prescinde totalmente de quemadores de gas o gasoil. El proceso se basa en energía mecánica: la turbina toma aire ambiente y, mediante un aumento controlado de presión, genera un incremento de temperatura que reduce drásticamente la humedad relativa del aire.
Entre los principales beneficios de este sistema destacan:

Rendimiento y adaptabilidad operativa
La innovación es útil si resulta aplicable en el día a día. Zonda Dry permite llevar un lote con niveles críticos de humedad (20% – 22%) a un estándar seguro de exportación (12%) en aproximadamente 30 minutos. Este ritmo contrasta notablemente con el secado tradicional en suelo, que puede demandar días de exposición a los riesgos ambientales.
Respecto a sus dimensiones y requerimientos, el desarrollador señaló que la máquina «tiene el tamaño de un carretón», requiere una conexión trifásica estable y registra un consumo de 90 kWh, una cifra sumamente competitiva frente a la potencia térmica requerida por los sistemas de combustión.
Zonda Dry cuenta con un sello 100% argentino y cordobés: tecnología pensada y diseñada para optimizar de manera integral el proceso productivo de la alfalfa.


