La salida de profesionales de amplia trayectoria y en puestos directivos obliga al organismo a reorganizar sus equipos. En Villa María, Mónica Moretto, jefa de la Agencia, mientras que en el INTA Manfredi se desarmó el histórico Grupo Alfalfa y ahora se reestructura.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) atraviesa un momento de profunda transición. En los últimos meses, una ola de acogimientos al retiro voluntario por parte de investigadores, extensionistas y directivos de vasta trayectoria ha comenzado a resentir la estructura operativa del organismo en diversas regiones del país.
Esta situación, que se replica a nivel nacional, plantea un desafío inmenso para el mantenimiento de las líneas de investigación y la transferencia tecnológica al sector agropecuario, perdiendo un capital humano invaluable de un día para el otro.
En la cuenca lechera cordobesa, en las últimas horas se confirmó que Mónica Moretto, quien se desempeñaba como jefa de la Agencia de Villa María se acogió al régimen de retiro voluntario.
La salida de Moretto de la conducción local obliga a una rápida reorganización institucional en una agencia que resulta vital para el asesoramiento de los productores tamberos y agrícolas del centro de la provincia de Córdoba. Su partida deja un vacío en la gestión territorial que la institución deberá cubrir a la brevedad para no frenar los proyectos en marcha.
Otro de los golpes más duros para la investigación agronómica cordobesa se dio en el INTA Manfredi. Allí, el histórico y prestigioso «Grupo Alfalfa» se encuentra en un proceso de reestructuración.
La biologa Valeria Arolfo, y al menos otras cinco personas dieron un paso al costado, de un grupo que es una fuente de consulta permanente a nivel nacional e internacional. Ahora, con Ariel Odorizzi, Gastón Urrets Zavalía y Antonela Scarponi que continúan deberán reacomodar el equipo para darle continuidad a la investigación, recolección de datos y los ensayos de la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Alfalfa.
Lo que ocurre en la provincia de Córdoba no es un hecho aislado. En agencias de extensión y estaciones experimentales de toda la Argentina se reportan situaciones similares, afectando diversas áreas de estudio estratégico.
Tal es el caso, por ejemplo, del ingeniero agrónomo Dardo Roy Fontanella, jefe de la Agencia de Extensión Rural (AER) de Colonia 25 de Mayo, en la provincia de La Pampa. Su reciente retiro voluntario marca también una pérdida sensible para el desarrollo de la gestión hídrica y la optimización del riego en las zonas áridas de la región pampeana y patagónica y otras historias que se van conociendo a través de mensajes de los protagonistas en redes sociales.
El desafío que viene
Frente a este éxodo de profesionales altamente capacitados, el INTA se enfrenta ahora al enorme reto de reestructurar sus equipos técnicos, promover a las nuevas generaciones de investigadores y garantizar que las líneas de trabajo que sostienen la innovación y la eficiencia del campo argentino no se detengan.