Lo manifestó el ingeniero agrónomo Juan Monge en su presentación en el Congreso Argentino de Forrajes donde abordó las estadísticas de silaje en Argentina.

En el marco del Segundo Congreso de Forrajes, la precisión estadística se consolidó como el activo más valioso para la toma de decisiones estratégicas. En un sector donde la rentabilidad se juega en los decimales de la eficiencia operativa, el Ing. Agr. Juan Monge presentó un análisis disruptivo basado en el monitoreo sistemático de la Cámara Argentina de Contratistas de Forraje (CACF).

Eficiencia operativa: El consumo como termómetro de la «eficiencia»
El consumo de combustible es, indiscutiblemente, el termómetro de la rentabilidad en el servicio de picado. Según los datos de la CACF, el sistema integral —que engloba picadora, embolsadora y logística— demanda un promedio de 50 litros por hectárea, lo que se traduce en 2,35 litros por tonelada procesada.
Este año, el promedio fue de 2.160 hectáreas por picadora, una cifra inferior al récord histórico de 2.600 hectáreas alcanzado durante los ciclos de sequía. Monge advierte sobre la «paradoja de la eficiencia»: en años de estrés hídrico, las máquinas barren más superficie porque los rindes son bajos, pero esto no implica una productividad superior. Las 2.160 hectáreas actuales representan un crecimiento más genuino, basado en rendimientos normales y una carga de trabajo estable.
Esta estabilidad convive con una transición en la composición de la dieta: el volumen total por máquina descendió de 53.500 a 46.300 toneladas. La explicación técnica reside en el incremento de las pasturas (alfalfa y otros forrajes), que rinden entre 7 y 10 toneladas por hectárea, frente a las 30 toneladas que aporta el maíz. La picadora «come menos pasto» en peso total, pero el esfuerzo operativo se mantiene, trasladando la presión hacia la fluidez logística.
La logística, evolución y desafío
La logística ha dejado de ser un complemento para convertirse en el cuello de botella estratégico del sistema. El dato promedio de acarreo actual es de 234 metros, lo que representa una leve optimización frente a los 266 metros del año pasado. Sin embargo, la cifra que redefine el negocio es la de las distancias máximas, que este año alcanzó un promedio de 13 kilómetros.
Para dimensionar este cambio, basta observar el contraste histórico: hace 15 años, la distancia máxima difícilmente superaba los 1,5 km. Este salto de casi diez veces en el recorrido ha transformado la estructura de costos y la naturaleza de las negociaciones comerciales.
Hoy, el contratista ya no negocia solo el picado; negocia un complejo servicio de flete y logística coordinada. La rentabilidad depende de que la picadora —el «fierro» más costoso— no permanezca ociosa esperando a los camiones en distancias que ya son comparables a fletes de corta distancia granaria.

Conectividad y datos en tiempo real
La digitalización en el campo argentino ha pasado de ser un lujo de nicho a una herramienta de gestión básica para la supervivencia operativa.
El contratista de forraje ya no es un especialista estacional, sino una empresa de servicios de maquinaria integral. La necesidad de amortizar activos de alto valor impulsa una diversificación que busca la optimización de activos durante todo el año calendario:
Esta diversificación no responde meramente a una «búsqueda de trabajo», sino a una lógica de bioeconomía: se utilizan los mismos tractores, palas y camiones para diferentes eslabones productivos, diluyendo costos fijos y profesionalizando la estructura operativa fuera de la ventana tradicional de cosecha.
Al comparar el desempeño promedio con el de las empresas líderes, los datos de la CACF revelan una brecha de productividad que no se explica por la cantidad de máquinas, sino por la capacidad prestacional y la desestacionalización.
| Indicador | 10% Superior | El Resto del Sector |
| Hectáreas por máquina | 4.300 ha | 1.940 ha |
| Toneladas picadas | 82.400 t | 41.000 t |
| Ancho de labor promedio | 7,48 m | 6,73 m |
| Flota promedio | 1,9 máquinas | 1,8 máquinas |
| Mix Pastura / Gruesa | 50% / 50% | 32% / 68% |
Con una flota prácticamente igual (1,9 vs 1,8 máquinas), logran duplicar la superficie trabajada. ¿Cómo? Apostando a cabezales más anchos y, fundamentalmente, a un equilibrio perfecto entre pasturas y cosecha gruesa. Esta estrategia 50/50 les permite mantener la maquinaria activa durante todo el año, a diferencia del resto que concentra casi el 70% de su actividad solo en la ventana de maíz y sorgo.
La eficiencia fierrera
La campaña 2024/25 refleja una estabilidad saludable en el núcleo productivo (Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe). Si bien el maíz sigue liderando, se percibe una tendencia a la baja en su participación absoluta, mientras que las pasturas ganan terreno como una oportunidad para diversificar riesgos y flujos de caja.
Un indicador cualitativo a destacar es el crecimiento en la inoculación, lo que demuestra una búsqueda profesional por la calidad del producto final y la estabilidad fermentativa del forraje.
Como reflexión final, la visión de Monge es clara: la tendencia del futuro no es la expansión masiva de flotas, sino la maximización de la eficiencia de las unidades existentes. Los contratistas líderes están eligiendo aumentar el ancho de labor y la capacidad de procesamiento de sus máquinas actuales antes que comprar unidades adicionales. En un escenario de costos crecientes, la consigna es clara: extraer el máximo rendimiento de cada hora de motor.