La «tecnología japonesa» para el campo argentino de la mano de Kubota

A través de Mojón Uno, la empresa radicada en San Francisco, comercializa los fierros japoneses y apuesta, tras casi una década en el mercado, a seguir ganando terreno en el sector alfalfero.

Agroactiva se consolidó como el termómetro del agro Argentino, y en ese escenario, Matías Boll, Responsable de Mojón Uno – Kubota, validó la atmósfera de confianza que se respiró en la muestra.

«Hay mucha expectativa puesta en el desarrollo del negocio», afirmó, subrayando que el sector ha dejado atrás la cautela para enfocarse en la renovación de activos. Esta dinámica no es fortuita, sino que responde a una alineación entre la demanda del productor y el respaldo institucional de marcas que comprenden que el éxito en el mercado local requiere de una presencia que trascienda la coyuntura.

Matias Boll, Kubota

En el negocio de la maquinaria agrícola, la continuidad operativa es la mayor garantía de retorno de inversión. Para el entrevistado, la proliferación de «marcas nuevas» representa un riesgo latente de quedar con maquinaria «huérfana» ante la falta de repuestos o soporte técnico. 

Frente a esta incertidumbre, la alianza entre Mojón Uno y Kubota se posiciona como un bastión de seguridad basado en la permanencia y el conocimiento del terreno.

La propuesta de valor se articula sobre tres pilares de solidez corporativa:

  • Herencia global de 135 años: Kubota aporta la excelencia de la ingeniería japonesa, con más de un siglo de liderazgo ininterrumpido en la fabricación de maquinaria de alta precisión.
  • Respaldo del Grupo Akron: Con más de 50 años fabricando y exportando maquinaria, la integración de Mojón Uno en este grupo garantiza una solvencia operativa y financiera que solo los actores con trayectoria pueden ofrecer.
  • 9 años de presencia ininterrumpida: A diferencia de las firmas emergentes, Mojón Uno ha consolidado a Kubota en Argentina y Uruguay durante casi una década, demostrando un compromiso de largo plazo que mitiga cualquier riesgo de desinversión.

La estrategia de Kubota en Argentina ha sido quirúrgica: primero, dominar los nichos de economías regionales en valles donde la escasez de lluvia pero la disponibilidad de riego exigen equipos compactos y ágiles; luego, escalar hacia la potencia extensiva. 

La «tecnología japonesa» de estas unidades no se traduce en complejidad innecesaria, sino en una «sencillez operativa» estratégica. En un mercado laboral donde la mano de obra altamente especializada es escasa, contar con tractores intuitivos y confiables permite al productor asegurar la productividad sin depender de curvas de aprendizaje prolongadas.

Mientras que para los productores profesionales de alfalfa y los tambos de alta productividad situados en cuencas estratégicas como Villa María, San Francisco y Rafaela, el corte no es solo un proceso mecánico, sino una variable crítica que define la calidad de la reserva y el futuro del lote.

Kubota ha revolucionado este segmento con sus segadoras —de tres puntos, tiro lateral y central—, destacando especialmente el modelo de tres puntos con un ancho de corte de 3,20 metros. El diferencial radica en su sistema de tres cuchillas, que frente a los sistemas convencionales de dos, ofrece ventajas competitivas insoslayables:

  • Efecto tijera de alta precisión: Al superponerse las cuchillas en un movimiento de «cuchilla contra cuchilla», el sistema evita el impacto agresivo que desgarra la planta. El corte es limpio, protegiendo la estructura del cultivo.
  • Distribución de desgaste: Al contar con un 50% más de cuchillas, el contacto con el material se reparte equitativamente, prolongando significativamente la vida útil del filo y reduciendo las paradas por mantenimiento.
  • Sistema de estabilidad y flotación: La barra de corte cuenta con una regulación de presión que permite adaptarse a la topografía del suelo. En terrenos nivelados, la máquina puede trabajar «al piso» para maximizar la recolección, mientras que en suelos irregulares, su capacidad de flotación libre evita daños y asegura un corte uniforme.

Este nivel de ingeniería permite un rebrote mucho más eficiente y veloz de la alfalfa, garantizando un corte profesional incluso en esquemas donde el productor decide no utilizar rolos deshidratadores.

El mercado de maquinaria atraviesa una etapa de apertura comercial sin precedentes, con una oferta que hoy supera las 45 marcas de tractores. Lejos de ser un obstáculo, Boll interpreta esta competencia como un motor de profesionalización. El productor argentino, agudo analista de sus costos de capital, se ve hoy obligado a realizar una investigación exhaustiva antes de invertir.

La multiplicidad de opciones eleva la vara: ya no basta con el precio; el decisor hoy prioriza la eficiencia tecnológica, la simplicidad de uso y, sobre todo, la seguridad de que la marca que elige hoy seguirá estando allí mañana. 

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