La cooperativa Agricultores Federados Argentinos (AFA) llega a la Patagonia Norte para desarrollar un proyecto integral de alfalfa de exportación que aproveche la estabilidad de la agricultura bajo riego.

La rural de Palermo fue el punto de debate entre el presidente de AFA, Darío Marinozzi, el ministro de Rio Negro Carlos Banacloy y el secretario de Agricultura provincial, Lucio Reinoso.
Esta decisión no es una reacción impulsiva, sino el resultado de un largo proceso que tiene como objetivo diversificar la matriz operativa y monetizar las ventajas competitivas de una región con un potencial hídrico subexplotado.
El giro estratégico de AFA hacia el sur responde a una lógica de suministro global vinculada directamente con la seguridad alimentaria en el Golfo Pérsico. En un escenario donde el agua es el recurso limitante para las naciones árabes, la alfalfa ha pasado de ser un forraje tradicional a un activo estratégico para la provisión de alimentación animal.

La fuerza tractora de este proyecto se consolidó en noviembre de 2025, tras la firma de un acuerdo de alto nivel con ADNOC Global Trading (AGT), el brazo comercial del gigante energético de Abu Dabi. Este convenio redefine el rol internacional de la cooperativa bajo dos vectores de ejecución diferenciados:
Esta tracción externa obliga a AFA a identificar territorios que no solo ofrezcan volumen, sino una homogeneidad técnica que solo se alcanza con el control total del ciclo hídrico.
El HUB Logístico de Río Negro: Puertos y riego
La Patagonia Norte se ha consolidado como el escenario más evaluado para este desarrollo integral, superando a otras regiones por su excepcional combinación de factores técnicos y geográficos.
Durante el último año, misiones técnicas de AFA recorrieron los tres valles productivos en un corredor que se extiende desde Viedma hasta Cipolletti, validando indicadores clave de rendimiento.
Las ventajas competitivas que posicionan a Río Negro como un polo de exportación se sintetizan en:
No obstante, la transformación de este potencial en realidad comercial requiere que la infraestructura energética esté a la altura de las necesidades industriales.
Infraestructura y financiamiento: El respaldo del BID como garantía
La colaboración público-privada es el eje sobre el cual pivotará la viabilidad de las plantas de compactación. Para que el proyecto sea competitivo en el mercado global, la instalación de tecnología de alta densidad para el procesado de fardos es innegociable, y dicha industria demanda un suministro eléctrico robusto del que hoy carecen algunas zonas vírgenes.
El ministro Carlos Banacloy ha confirmado que el próximo 5 de agosto se formalizarán acuerdos con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para el financiamiento de obras de fortalecimiento eléctrico.
Esta mejora en la red es el requisito fundamental para que AFA proceda con la inversión en infraestructura de procesamiento y plantas de compactación de fardos de exportación en el territorio provincial.
El proyecto permanece en una «etapa exploratoria» y fuentes internas aseguran que aún no se ha «bajado el martillo» definitivo.
El análisis final contempla no solo el monocultivo, sino un esquema de rotación que incluya maíz, trigo, soja y hortalizas como la cebolla, asegurando la resiliencia económica del polo regional.
Lo que resulta indiscutible es que el interés de AFA por Río Negro confirma que el futuro del agro argentino pasa por la agricultura bajo riego y la especialización en alfalfa de exportación, las únicas llaves capaces de abrir los mercados más exigentes y rentables del mundo árabe.
Fuentes: AgroEmpresario y Bichos de Campo