El INTA Manfredi presentó su trabajo de mejoramiento genético de alfalfa a China

Ariel Odorizzi, director de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) INTA Manfredi, disertó en el Congreso Académico Internacional sobre Bienestar Agrícola 2026. Allí presentó el uso innovador de enviromics.

El INTA formó parte del Congreso Académico que se desarrolló en China, hasta allí viajó Ariel Odorizzi, director de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) INTA Manfredi, donde realizó una presentación en el marco del Congreso Académico Internacional sobre Bienestar Agrícola 2026.

Fue en el mes de septiembre, donde Odorizzi expuso los avances en mejoramiento genético de alfalfa desarrollados por la institución. El trabajo busca desarrollar variedades con mayor producción, persistencia y adaptación, capaces de aportar a sistemas productivos más resilientes.

La participación permitió visibilizar ante la comunidad científica internacional el rigor técnico de los programas de selección llevados a cabo en el país.

Esta validación académica en China sirvió de plataforma para exponer la incorporación de la enviromics, la herramienta metodológica de vanguardia que revoluciona los esquemas tradicionales de selección forrajera.

Innovación metodológica: Enviromics y la selección de nueva generación

En la exposición, pudo mostrar el enfoque que se aplica en argentina a partir del mejoramiento de alfalfa, con foco en sus aportes al suelo, la biodiversidad y la resiliencia de los sistemas productivos.

Esta evolución metodológica permite acelerar la ganancia genética y optimizar la previsibilidad del comportamiento varietal en ambientes heterogéneos.

La herramienta clave presentada en China fue la enviromics, una disciplina que integra información ambiental detallada para descifrar la interacción entre la genética del cultivo y su entorno productivo. Odorizzi sintetizó el impacto de este enfoque durante el congreso:

«Ya no se trata solamente de seleccionar por lo que uno ve, sino de integrar el genotipo, el fenotipo y el ambiente», explicó Odorizzi.

A través de la enviromics, los investigadores logran anticipar la capacidad de adaptación de los materiales forrajeros antes de su liberación. Al cruzar datos genéticos y fenotípicos con variables agroclimáticas específicas, es posible orientar el desarrollo de variedades hacia ambientes delimitados y requerimientos productivos concretos.

Esta metodología de precisión se sostiene sobre la capacidad operativa y la trayectoria histórica del programa de mejoramiento del INTA.

El trabajo del INTA Manfredi en el programa de mejoramiento

El desarrollo de germoplasma superior exige continuidad científica e inversión constante a largo plazo. La persistencia técnica en los programas de selección es el activo que garantiza un flujo predecible de nuevas variedades adaptadas a las exigencias de los productores.

La EEA INTA Manfredi es la sede central del Programa de Mejoramiento Genético de Alfalfa del INTA Argentina. 

La evaluación continua de cerca de 40 poblaciones experimentales demanda ciclos de ensayo de entre 8 y 12 años por variedad. Desde 1970, el programa ha generado cerca de 20 variedades comerciales, demostrando una capacidad técnica constante para abastecer a la diversidad de sistemas agrícolas y ganaderos de Argentina.

El progreso genético logrado en estas décadas impacta directamente en los atributos agronómicos que la alfalfa aporta al suelo y a la sustentabilidad del sistema productivo.

El aporte de la alfalfa 

La alfalfa trasciende su rol como insumo forrajero de alta calidad; constituye un pilar biológico y un estabilizador estructural del suelo en las rotaciones agrícolas. Los ensayos del INTA ratifican el impacto positivo integral de esta leguminosa sobre los agroecosistemas.

Según la evidencia técnica del programa, los atributos agronómicos fundamentales del cultivo comprenden:

  • Calidad nutricional: Producción de proteína de alta calidad, clave para optimizar la conversión y la sustentabilidad en la alimentación animal.
  • Servicios ecosistémicos y suelo: Capacidad biológica de fijar nitrógeno atmosférico al perfil y mantener la cobertura continua del suelo.
  • Exploración de estratos: Sistema radicular profundo que permite extraer agua y nutrientes en estratos inferiores del perfil.
  • Estabilidad productiva: Protección directa del suelo contra la erosión, estimulación del ciclado de nutrientes y aporte de mayor estabilidad general al sistema productivo.

Estos atributos agronómicos fundamentan la importancia del cultivo dentro de esquemas agrícolas que buscan aumentar la resiliencia forrajera frente a la variabilidad climática.

La presentación en China posiciona al INTA como un referente global en la obtención de germoplasma forrajero adaptado a escenarios climáticos complejos. La integración de la biotecnología agrícola en Argentina consolida la obtención de materiales genéticos más eficientes y persistentes.

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