El forraje se expande en San Juan y el sector se encuentra en un momento clave para desarrollar un negocio que puede pasar de ser artesanal a industrializarse, mirando la exportación como un negocio real y posible.

Bajo un modelo de valor agregado en origen, la provincia de San Juan está logrando reconvertir un cultivo tradicional en un negocio que permitiría el ingreso de divisas.
Una nota publicada por el Diario de Cuyo, la firma Dorgan dio un salto en su capacidad productiva ampliando su planta que produce pellet y fardos prensados de alfalfa premium, alcanzando las 7 toneladas por hora de producción.
El desarrollo se logró con inversión propia y con el desarrollo de maquinarias en la metalúrgica de la empresa para evitar la importación.
En un mercado donde los equipos de procesamiento especializados pueden demandar una inversión de hasta 2 millones de dólares por unidad, Dorgan optó por una estrategia de desarrollo propio.
Al fabricar el 80% de sus componentes en su propia división metalúrgica, la empresa no solo evitó las barreras de importación, sino que optimizó el diseño para las condiciones locales.
Esta decisión permite que la planta opere en un ambiente prácticamente libre de polvo, una ventaja competitiva crítica; en la industria forrajera, la ausencia de partículas en suspensión es sinónimo de una mejor compresión del pellet y la eliminación de «finos» (desperdicios), garantizando un producto más duradero y de mayor calidad nutricional que el procesado por maquinaria extranjera de alto costo.
«Fue todo a pulmón, diseñamos y fuimos haciendo las máquinas con lo que teníamos. Utilizamos los equipos que ya teníamos, que producían cerca de 15 kg, y logramos obtener 2.000 kg por hora mejorando los modelos existentes», enfatiza Gustavo Dorgan, validando un modelo de innovación que prioriza la eficiencia operativa sobre la adquisición de bienes de capital externos.
La demanda externa: Siete destinos en busca de calidad premium
La voracidad del mercado global por la alfalfa de alto valor proteico es masiva. Actualmente, San Juan abastece a plazas diversas como Guatemala, República Dominicana, Panamá, Chile y los Emiratos Árabes Unidos (Dubái y Abu Dabi).
Para sostener su posicionamiento, especialmente en nichos de alto margen como la cría de caballos de lujo, el producto debe cumplir con requisitos técnicos precisos:
Para capitalizar este escenario, la industria requiere ahora una alianza estratégica con el sector primario que garantice el volumen de biomasa necesario.

El llamado a los productores: El desafío de las 5.000 hectáreas
Para alimentar la nueva línea de procesamiento, la empresa necesita expandir su base de suministro de forma urgente. El objetivo es captar la producción de entre 4.000 y 5.000 hectáreas adicionales, ya que las 1.000 hectáreas propias de la firma resultan insuficientes para sostener el ritmo de 7 tn/h.
Esta demanda actúa como un precio sostén para el agricultor local, garantizando una salida comercial estable en un mercado de exportación. El impacto socioeconómico se concentra en Las Chacritas y 9 de Julio, donde la planta funciona como un polo de desarrollo:
Este crecimiento económico no es el único beneficio; la alfalfa se perfila como la clave para la sostenibilidad de los suelos sanjuaninos.
A esto se suma un ambicioso proyecto de energía verde: un parque solar de 1 MW para abastecer la planta. Este paso no es solo una medida de ahorro, sino una respuesta a los estándares ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) que los mercados de Europa y Medio Oriente exigen crecientemente para validar sus importaciones.
Fuente: Diario de Cuyo