En el marco del panel de casos de éxito referentes del sector alfalfero compartieron sus historias de origen, el salto hacia la exportación y los desafíos de mantener la calidad en un mercado exigente. La jornada reunió las visiones de Fabián Tannfeld, Candela Oñuk, Emiliano Ilari y la dupla de Gustavo y Romina Curutchet, quienes coincidieron en que el futuro de la actividad pasa por la profesionalización y la agregación de valor.

Con la conducción de Antonio Lozano, que ofició de mediador para llevar adelante una charla entre productores (y amigos) que contaron como iniciaron, la actualidad y las expectativas hacia adelante que “la reina de las forrajeras” les ofrecen, se desarrolló el panel “casos de éxito” en ExpoAlfa Norte donde se habló de “la realidad al futuro de la alfalfa”.
Un momento oportuno para conocer historias motivadoras que impulsan a otros productores o los identifica, según la historia de cada uno. Lo cierto es que durante poco más de media hora el auditorio escuchó atento como desde Chaco, e iniciando con “poco y nada”, lograron convertirse en referentes de la región, superando adversidades técnicas y climáticas.
La propuesta reunió las visiones de Fabián Tannfeld, Candela Oñuk, Emiliano Ilari y la dupla de Gustavo y Romina Curutchet, quienes coincidieron en que el futuro de la actividad pasa por la profesionalización y la agregación de valor



Gustavo Curutchet (Alfalfa Mesón de Fierro) recordó cómo inició en el año 2000 tras el fallecimiento de su padre:
«Inicié con 20 hectáreas, re poquitas. Me fue re mal porque fueron épocas malísimas (…), pero de ahí fuimos incursionando (…) hoy estamos con 500 hectáreas».
Por su parte, Emiliano Ilari (Ilari Forrajes) relató los orígenes familiares en el sur de Santa Fe y el posterior asentamiento en el Chaco a fines de los años 70:
«Mi viejo arranca como contratista con una cortadora de hélice. Como no tenía tractor, hacía arreglos con los colonos (…) En ese momento mi vieja administraba miseria (…); con el tiempo pasó de prestadora de servicios a la integración vertical (…) Hoy estamos en 700 hectáreas».
Candela Oñuk (Establecimiento Del Campo) también resaltó cómo el impacto de los eventos climáticos adversos los impulsó a buscar alternativas:
«Hacíamos soja, vino una seca terrible que no quedó nada y teníamos 15 hectáreas que habíamos sembrado para dar de comer a nuestras vacas. Vimos la potencia que tenía hacer alfalfa (…) Empezamos de abajo, no teníamos nada (…) Hoy estamos exportando, pudimos llegar a comprar una compactadora y una máquina de pellet».
Asimismo, Fabián Tannfeld (Raza Argentina Alfalfas) remarcó cómo la alfalfa pasó de ser una opción de subsistencia para un feedlot a convertirse en el eje central de su empresa:
«La alfalfa llegó casi por un accidente (…) Sembrábamos mucho maíz y terminamos poniendo un feedlot y sembrando algo de alfalfa, 5 hectáreas eran (…) Hoy mis viejos siembran 200 hectáreas y con la empresa Raza Argentina sembramos 500 hectáreas».
Al analizar los mayores contratiempos que enfrenta la producción a campo abierto, los productores señalaron de manera unánime a la variabilidad climática y la humedad.
«El mayor problema es el clima. Cortás una alfalfa y necesitás 4 o 5 días (…) Tenés que mantener un nombre y una calidad. Lo que uno necesitaría es incorporar en algún momento una planta secadora» — Gustavo Curutchet.
«Este invierno en particular fue muy húmedo. Sacabas un fardo del campo, parecía seco y a los dos días en el galpón estaba húmedo, pero era la humedad del ambiente. Se está investigando y tratando de llegar a tecnologías de secado» — Candela Oñuk.
Frente a esta coyuntura, Fabián Tannfeld enfatizó la urgencia de dar un salto cualitativo hacia el procesamiento de la materia prima:
«El mundo requiere alfalfa, pero requiere alfalfa de calidad (…) No podemos exportar con humedad porque estás exportando agua y corrés el riesgo de que llegue en malas condiciones (…) El eslabón más grande que falta en el Chaco es la industrialización».
En esa misma línea, Romina Curutchet detalló el proceso de análisis estratégico para abrir mercados internacionales como Paraguay y Brasil:
«Empezamos a ver qué pasaba en Paraguay, cómo eran los suelos allá y por qué demandaban alfalfa de acá. Hicimos una investigación de mercado para ver si exportar era viable y rentable, y si podíamos mantener la continuidad. Ahí fue donde me incorporé a la empresa».
Para concluir el panel, los protagonistas dejaron recomendaciones clave para quienes evalúan iniciarse en el cultivo: